El liderazgo de Jesús trasciende cualquier definición humana. No fue solo un líder carismático, un gran profeta o una buena influencia; su impacto fue mucho más profundo. En Mateo 17:14-20, encontramos una lección crucial sobre liderazgo, fe y la capacidad de transformar vidas. En este pasaje, Jesús sana a un niño poseído después de que sus discípulos no pudieron hacerlo. Cuando ellos le preguntan por qué fallaron, Él responde con una enseñanza poderosa sobre la fe:
“Porque ciertamente les digo que, si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: ‘Pásate de aquí allá’, y se pasará; y nada les será imposible.” (Mateo 17:20, NVI). Este pasaje no solo ilustra la autoridad y el poder de Jesús, sino que también revela el tipo de liderazgo que Él ejerció: uno basado en la fe, la enseñanza y la transformación espiritual.
En la historia, muchos líderes han inspirado, guiado y cambiado sociedades. Sin embargo, el liderazgo de Jesús no se basó en la autoridad humana ni en estrategias políticas, sino en una conexión divina con Dios y en el poder de la fe. Su liderazgo fue; Transformador: No solo enseñó principios, sino que demostró cómo la fe puede cambiar realidades. Mientras los discípulos dudaban, Jesús actuó con certeza. Ejemplar: No pedía nada que Él mismo no viviera. Su vida fue el reflejo perfecto de lo que predicaba. Inspirador: Motivó a sus seguidores a creer en lo imposible y a desarrollar una fe activa.
Mientras que un líder común busca soluciones con base en la lógica o la estrategia, Jesús enseñó que el verdadero poder proviene de la fe genuina. Cuando los discípulos no pudieron sanar al niño, Jesús no solo resolvió la situación, sino que les enseñó por qué fallaron. Un líder tradicional podría haberlos reprendido o desalentado, pero Jesús los guió hacia una verdad más profunda, el problema no era la falta de técnicas, sino la falta de fe.
Les presento tres principios de liderazgo que podemos aprender de Jesús. El liderazgo no solo dirige, sino que enseña. Jesús no solo resolvió la crisis, sino que usó la situación como una oportunidad de aprendizaje para sus discípulos. El liderazgo se basa en la fe y la confianza. Mientras que los discípulos dependían de su conocimiento previo, Jesús les mostró que la fe es lo que realmente mueve montañas. El liderazgo impacta el presente y el futuro: Jesús no solo solucionó un problema inmediato, sino que sembró una enseñanza que sus discípulos recordarían en su misión posterior.
A lo largo de la historia, los profetas han sido enviados para transmitir el mensaje de Dios, pero Jesús fue más que eso. No solo hablaba de Dios, sino que era Dios mismo hecho carne (Juan 1:14). Mientras que los profetas anunciaban la voluntad divina, Jesús la encarnaba. En Mateo 17:20 nos muestra que Jesús no solo vino a demostrar milagros, sino a revelar el poder de la fe genuina. Un profeta entrega mensajes, pero Jesús entregó su vida para transformar la humanidad.
El liderazgo de Jesús no se puede comparar con el de cualquier otra figura histórica. Fue más que un líder, más que una buena influencia y más que un profeta. Fue el Hijo de Dios, quien enseñó que el verdadero liderazgo no solo guía, sino que transforma. Su enseñanza en Mateo 17:14-20, nos deja un mensaje claro, el liderazgo cristiano no se trata solo de habilidades, sino de fe y acción. Los verdaderos líderes no solo resuelven problemas; edifican la fe de los demás y los preparan para enfrentar cualquier desafío con confianza en Dios.
Finalizamos con nuestra pregunta reflexiva para todos nosotros, ¿Cómo podemos aplicar la fe en nuestro liderazgo para impactar a quienes nos rodean?
Algunas de las referencias consultadas fueron las siguientes:
Biblia. (2011). Nueva Versión Internacional. Sociedades Bíblicas Unidas. (Mateo 17:20, NVI).
Biblia. (2011). Nueva Versión Internacional. Sociedades Bíblicas Unidas. (Mateo 17:14-20, NVI).
Biblia. (2011). Nueva Versión Internacional. Sociedades Bíblicas Unidas. (Juan 1:14, NVI).